Hoy la Nasa puede decir que la tercera fue la vencida. A la 1:47 de la madrugada del miércoles los propulsores del megacohete lunar SLS iluminaron finalmente el cielo de la costa de la Florida en su despegue desde la plataforma 39B en el Centro Espacial Kennedy, en el marco de la misión Artemis 1 de regreso a la Luna.

En una jornada donde primó el optimismo, tras dos cancelaciones de despegue anteriores, los espectadores presenciaron con nerviosismo cómo los expertos de la Nasa superaron los últimos obstáculos de preparación de la nave para el despegue, entre ellos una fuga de hidrógeno y fallas en una pieza del sistema de radar que fue reemplazada.

Una vez se abrió la ventana para el despegue a la 1:04 a.m. y con el correr de los minutos crecía el nerviosismo. Tras resolver los últimos detalles los técnicos de la Nasa debían definir una nueva hora potencial de lanzamiento, considerando cerca de 40 cortes en los que no era posible hacerlo.

Una espera que fue finalizada por los expertos de la Nasa tras un momento histórico en el que la directora de vuelo, Charlie Blackwell-Thompson, dirigió la última encuesta para verificar que todo su equipo estuviera listo para el lanzamiento cerca de la 1:37 a.m.

Con el ‘Go’ definitivo se procedió al encendido de los sistemas de energía autónomos del SLS, el cohete más potente del mundo que hoy ya sabemos que funciona gracias a este vuelo de prueba no tripulado que ahora se dirige con la cápsula Orion a sobrevolar la Luna sin aterrizar en su superficie. Se espera que este mismo cohete lleve a la Luna a la primera mujer y a la primera persona negra.

Una experiencia que Bill Nelson, administrador de la Nasa calificó como la onda sonora más acústica que ha experimientado. «Estábamos en el techo del centro de control de lanzamiento y definitivamente sabias que había una energía que se extendía ahí», aseguró el director de la agencia espacial estadounidense.

Tras el despegue el SLS se desprendió primero de los propulsores de combustible sólido al dirigirse hacía la órbita terrestre. Finalmente el cohete se desprendió de la cápsula Orion, que durante una vuelta a la Tierra termina su preparación y despliegue de sus partes -entre ellas los paneles solares que le darán la energía necesaria para llegar más lejos en el espacio que cualquier nave diseñada para transportar seres humanos-.

Como parte de este momento histórico, que marca el primer paso del regreso de la humanidad a la Luna y de un camino que se espera nos lleve hacía la exploración de Marte y el espacio profundo, la directora de vuelo, Charlie Blackwell-Thompson felicitó a su equipo tras el despegue y realizó el tradicional corte de corbatas que se realiza en la Nasa entre los participantes de alguna misión que marque el hito de convertirse en una primera vez.

Una misión de 25 días

Inmediatamente después del lanzamiento, las tripulaciones del centro de control en Houston, Texas, se hicieron cargo. La cápsula Orion fue impulsada por dos propulsores y cuatro potentes motores debajo de la sección principal.

La cápsula está ahora en camino hacia la Luna, a la que tardará varios días en llegar. Allí se colocará en una órbita distante, aventurándose incluso a posicionarse hasta 64.000 km detrás de la Luna, más lejos que lo efectuado por cualquier otra nave espacial tripulada a la fecha.

Luego la cápsula iniciará su retorno a la Tierra. Su escudo térmico, el más grande jamás construido, tendrá que soportar una temperatura equivalente a la mitad de la de la superficie del Sol cuando atraviese la atmósfera. Si el despegue se concreta este miércoles, la misión duraría un total de 25 días y medio, con aterrizaje en el Océano Pacífico el 11 de diciembre.

REDACCIÓN CIENCIA

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